como gestionar la presion

Relajación, hábitos de vida saludables y organización son los principios básicos que nos ayudarán a combatir el estrés.  Analizamos los principales síntomas, sus causas y algunas técnicas para prevenir o moderar el estrés.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

La irritabilidad, negatividad, falta de concentración, ansiedad, insomnio, náuseas y trastornos gastrointestinales son algunos de los síntomas que caracterizan la respuesta del estrés. Vivimos rodeados de responsabilidades, conflictos y expectativas, y gestionar todas estas cargas no es tarea fácil.

¿Cuáles son las causas y factores que lo generan?

Según Mª Ángeles Hoyo Delgado, Jefa Unidad Técnica de Ergonomía y Psicosociología aplicada de la Unidad de Coordinación de los Servicios de Prevención del Ministerio de Defensa, el estrés es “una respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas. El trabajador percibe que no dispone de los recursos suficientes para afrontar la problemática laboral y aparece el estrés”.

Podemos determinar que el estrés es consecuencia de dos factores principalmente:

  • Factores individuales, relacionados con el tipo de personalidad. Según MC Mutual (2008), en su manual Stop al estrés: Cómo gestionar el estrés laboral, dice que la autoestima y el grado de motivación, relacionado con las expectativas, influyen psicologicamente a alcanzar las metas marcadas. Por otra parte indica que, las personas introvertidas sufren una tensión mayor frente a un conflicto por su dificultad de mostrar emociones o necesidades. También apunta que, hay personas que necesitan tener unas normas bien definidas para la consecución de un trabajo.  Si la situación es relativamente ambigua se sienten inseguros.
  • Factores ambientales, relacionados con el entorno laboral y social.  Indicamos los principales:
    • Apoyo social y familiar, relaciones interpersonales.
    • Capacidad de afrontar retos, cambios y amenazas y adaptarnos al entorno.
    • Excesiva o insuficiente carga de trabajo.
    • Control o dominio sobre la tarea a realizar.
    • Condiciones físicas del lugar de trabajo.

¿Qué consecuencias puede acarrear el estrés?

 El asunto es serio, según un informe la Organización Internacional del Trabajo, calcula que el gasto en salud mental de los europeos supone un gasto del 3% del PIB, aumenta la jubilación prematura, y es motivo común para la asignación de pensiones por incapacidad.

¿Cómo afecta a las organizaciones? El estrés se traduce en absentismo, abandono del puesto de trabajo, presentismo, descenso del rendimiento e improductividad, aumento de los accidentes laborales, baja satisfacción por parte de los clientes, y caída de los beneficios, entre otros.

Entonces, ¿cómo podemos gestionar el estrés?

Llegados a una situación de estrés, lo más importante es saber reconocer lo que está sucediendo y poner medios para afrontarlo, tomar el control de la situación, y si es necesario buscar ayuda en alguien de confianza. Con un cambio en los hábitos diarios se puede moderar o prevenir.
A continuación, se veremos algunas técnicas y consejos para gestionarlo:

Tener hábitos de vida saludable

  • Cuidar la alimentación. Está comprobado que la ingesta desequilibrada de alimentos empeora nuestro estado de ánimo. En cambio, llevar una dieta saludable nos ayudará a sentirnos mejor en cuerpo y mente. Una persona que esté sometida a estrés necesita buen aporte de nutrientes, vitaminas y minerales, que además contribuirá al bienestar físico.
  • Realizar ejercicio. La actividad física libera endorfinas que provocan una sensación de bienestar física y psicológica, disminuyendo el estrés a través de la descarga de adrenalina acumulada. Esto se traduce en una mayor vitalidad y energía.
  • Respetar las horas de sueño recomendadas. Este factor juega un papel fundamental en la recuperación. Su falta conduce a problemas de atención, memoria, irritabilidad y aumento del estrés. Para seguir un buen patrón de sueño debes dormir de 7 a 9 horas cada noche. Es recomendable ir a cama a la misma hora para crear un hábito que no demore en exceso la conciliación del sueño.

Lleva a cabo técnicas de relajación y meditación

Existen variedad de técnicas y metodologías. Se puede comenzar por técnicas de respiración sencillas para así conseguir una respiración profunda y completa, y evitar síntomas de estrés por hiperventilación.

Se aconseja dedicar al menos 30 minutos al día a algún tipo de meditación. Por ejemplo, practicar yoga es una buena opción, pues supone una combinación de ejercicio físico, control de la respiración y meditación. También se puede practicar el Mindfulness, que supone un enfoque holístico de nuestra existencia. Puedes conocer más a través de este enlace de  AEMIND, Asociación Española de Mindfulness y Compasión.

Gestionar el tiempo

Para ello, es fundamental marcarse objetivos realistas y ser consciente del número de tareas y su complejidad. Para rentabilizar nuestro tiempo, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Establecer un orden de prioridades.
  • Calcular el tiempo de dedicación a cada tarea.
  • Planificar con ayuda de una agenda digital o en papel.
  • Organizar el puesto de trabajo para evitar el caos, y tener disponible la información de forma rápida.
  • Evitar procrastinar. Dejarlo para otro momento solo aumentará tu ansiedad por una tarea pendiente.
  • Evitar distracciones.
  • Y descansar. Establecer periodos de descanso nos ayudar a no tener sobrecarga mental.

Tener una conducta asertiva

La actitud positiva ante todo es esencial. Esta debe comenzar desde nuestro interior, y que se proyecte hacia los demás.

Las siguientes actitudes nos llevaran al respeto de uno mismo y a la mejora de la relaciones sociales:

  • Tener buen concepto de uno mismo.
  • Sentir seguridad a la hora de ejecutar tareas.
  • Tomar en serio nuestras propias tareas y necesidades.
  • Expresar a los demás nuestros sentimientos y deseos.
  • Aceptar críticas sin alterarse.
  • Disculparse cuando sea necesario.
  • Ser educado.

Analiza tus hábitos, y seguro que alguna de estas técnicas y consejos podrás incorporar que te ayudan a mejorar, sin necesidad de llegar al límite.
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Realizado por:
Carolina Gutiérrez Garrido
Tutora Hostelería y Turismo.

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