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El interiorismo emocional como terapia decorativa

El término hogar siempre nos circunscribe a emociones como la familia, la calma, seguridad… El ser humano se mueve por las emociones que le son generadas por las circunstancias que nos rodean y en ello, el entorno donde desarrollamos nuestro día a día puede ser un eje principal para que nos sintamos felices y cómodos. De ahí que sea necesario conocer dentro del área de la decoración de interiores, el interiorismo emocional como una manera de optimizar el entorno de nuestra casa y los recursos de los que disponemos para “humanizar” el hogar y convertirlo en un remanso de paz y confortabilidad.

Dentro de esta nueva tendencia decorativa en el que se fusionan interiorismo y psicología, podríamos entender que existen diferentes áreas a coordinar para llegar al fin que nos ocupa: convertir un entorno en particular, en un lugar que provoque energías positivas y que mejore, en definitiva, nuestras emociones. Se trataría de fusionar los espacios diferenciados de una casa, que suelen ser individuales, para crear un nexo de unión entre las diferentes estancias de manera que sean espacios accesibles que no obstaculicen el subconsciente, sino que lo prolonguen. Esto no es más que unir el sentido de la estética y la practicidad.

El color

Atendiendo a la psicología del color y a la cromoterapia, cada gama de color nos aportará una serie de sensaciones y unas influencias en nuestro estado anímico. Así como ejemplo podemos ver como el azul lo asociamos a sensaciones de bienestar y salud; el verde nos evoca las energías de la naturaleza como vitalidad y fortaleza; el naranja transmitiría el dinamismo; el rojo autoridad o control; el blanco limpieza, paz, etc. 

En función de ello utilizaremos las tonalidades que mejor se adapten al espacio, ampliándolo y generando tranquilidad y buen ambiente, siempre acorde con el resto de los elementos decorativos.

Elementos decorativos

En la línea que estamos trabajando, los elementos decorativos deben ser piezas que nos inspiren y que nos evoquen sentimientos de felicidad.

No atenderíamos tanto a la estética dentro del espacio, sino a los recuerdos a los que lo asociamos ese objeto y a las emociones positivas que nos transmite. Nuestro hogar debe de ser un reflejo de nosotros mismos, un proyecto de futuro.

Los materiales que utilizaríamos en este caso para acompañar estas líneas decorativas serían materiales que nos lleven a la sensación de lo que sería disfrutar del medio natural. Maderas nobles sin tratar; plantas decorativas que refresquen las estancias tanto visual como ambientalmente; incluir plantas con aromas, como por ejemplo, el eucalipto, cuya esencia aporta frescura a la estancia donde se encuentre ubicada; el jazmín o la dama de noche serían otras propuestas muy interesantes.

Interiorista: un proyecto de vida y profesión

Si te ha parecido interesante el interiorismo emocional, tanto en redes sociales como páginas de internet dedicadas a ello, se pueden encontrar distintas ideas que nos pueden acompañar en nuestro proceso decorativo, facilitándonos propuestas que adaptar al espacio que vayamos a transformar.

Además, si te apasiona el área del diseño de interiores, hay propuestas formativas muy interesantes. Estas te convertirán en un auténtico profesional de la materia y harán fluir tu ingenio y creatividad, para crear espacios de vida más felices.

Realizado por: Silvia Laserna
Área de Comercio y Marketing en Audiolís.

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