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Relato de una de nuestras tutoras sobre su experiencia con Autocad

En la era digital todo es posible, desde el maqueo de una foto en la que te puedes ver más estilizado y guapo a conseguir la impresión en 3D de un edificio de 20 plantas.

Iniciando estudios de Arquitectura

Aún recuerdo cuando comencé mis estudios de Arquitectura Técnica (hoy ingeniería de la edificación), no hace tantos años, y en la clase de dibujo nos dice el profesor el material que deberíamos de llevar para la siguiente clase. Yo ya estaba echando cuentas de lo que me costaría el ordenador portátil, dónde podría encontrar el Autocad y había buscado algún que otro tutorial sobre cómo empezar a utilizar el programa, el cual no había utilizado en mi vida e imaginaba que me costaría bastante trabajo entender.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos con que en nuestra lista de material sólo había un paralé, unas plumas estilográficas Faber-Castell 0.4, 0.6, 0.8 y 1.0, un lápiz duro, uno blando, goma, un juego de reglas, papel vegetal y unos cuantos formatos DIN A-3. En pleno siglo XXI, cuando todos estábamos deseando de empezar a trabajar lo más chulo de la carrera, el diseño gráfico, nos encontramos en mitad de un parque, con una carpeta enorme, sentados en el suelo, intentando hacer bocetos de un viejo kiosko que luego perfeccionaríamos en casa sobre la mesa camilla mientras que encontramos una mesa de dibujo barata que nos pillaría media habitación para poder pinchar las chinchetas del paralé sin que la casera nos quitase la fianza por estropear el marco de la mesa (lo sé, existen las pinzas esas enormes que pueden coger las cuerdas del paralé sin dañar la mesa, pero eso lo descubrí más tarde cuando se lo vi usar a otros compañeros).

Deseando de trabajar el Autocad, nos encontramos con que esta asignatura sería una optativa de segundo año, pero que ese mismo año ya tendríamos asignaturas que nos exigirían diseños digitalizados para poder aprobarlas y ¡qué horror! yo no tenía ni idea de cómo utilizar el programa…

Superando el primer año de carrera con las dificultades propias de quien empieza en un mundo nuevo, empezamos a trabajar el programa, con mi nuevo portátil y sin ratón, que no creí necesario en aquel momento y que, efectivamente, no necesité.

Posibilidades de Autocad

Empezamos a dibujar un punto, una línea, un rectángulo,…¡una extrusión! pero…¿esto qué es?
Extrusión, ese término que se utiliza para aportar una tercera dimensión desde el plano a lo dibujado y que te hace descubrir un mundo nuevo de líneas que, como no tengas una buena visión espacial, no eres capaz de comprender hasta el momento en el que acabas introduciéndote en un “Mátrix” visualizando el mundo a través de líneas de distintos grosores hasta descubrir la opción “vista”, que te permite hacer opacas las caras de un objeto y ver el volumen en sí.

Parece que ya eres experto en Autocad cuando llegas a ese momento en el que, a través de los trazos del plano, la extrusión de los muros, la creación de los huecos de puertas y ventanas e incluso su implantación mediante bloques, eres capaz de crear el volumen de un edificio, de un coche, una nave espacial, el Trono de Hierro, un sacapuntas o una persona. Pero entonces aprendes a utilizar la herramienta “Render” y el mundo se vuelve de color y texturas abriéndote a un mundo nuevo de posibilidades en el que tus diseños se vuelven tan reales como las fotos de un nuevo residencial y, si incluso afinas “un poco más” la técnica, la creación del escenario del hundimiento del Titanic o la mítica intrusión en el edificio de Tom Cruisse en Misión Imposible.

¿Qué me dices? ¿Te animas a abrirte al gran mundo del diseño gráfico a través de Autocad? Te aseguro que descubrirás un mundo nuevo de realidad intocable, por el momento, que incluso puedes ver convertido en realidad si llegas a construirlo.

¡Pero cuidado! Que engancha…

Realizado por: María Victoria Padilla Garzón
Tutora de Actividades de Venta y almacén. Arquitecto Técnico por vocación y Maestra por devoción.

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