¿Te felicitan, a menudo, por tu buen gusto para decorar? ¿Te gusta crear nuevos diseños de habitaciones y espacios de tu hogar?

Si es así, ahora es un buen momento para plantearte enfocar tu carrera profesional al mundo del diseño, la decoración y el interiorismo. En este artículo, intentaremos ayudarte proporcionando algunos puntos clave para que, si decides que este es el camino que quieres seguir, puedas llegar a ser el interiorista que todos deseamos contratar.

A través de seis sencillos puntos, trataremos de desarrollar cómo llevar a cabo las diferentes acciones que nos convertirán en el perfecto interiorista.

Poseer una formación acreditada

Para llegar a ser un diseñador de interiores, además de tener talento, debemos cursar estudios que nos proporcionen una titulación homologada.

Una vez superado este paso, podríamos especializarnos en un campo en concreto y, así, tener acceso a un futuro laboral que nos abra puertas como expertos en escenografía, arquitectura de espacios efímeros, escaparatismo o diseño de interiores, entre otros.

Tener habilidades para el diseño

Diseñar es una habilidad, pero también es pasión, ganas, motivación y renovación constantes por lo que, si estamos en posesión de una titulación y, además, sentimos esa fuerza que nos empuja a crear, jamás viviremos el trabajo como una obligación, ya que dedicaremos nuestra vida a trabajar en lo que realmente nos llena.

Ser una persona social

Ser interiorista implica trabajar con personas y, por ello, es clave que contemos con habilidades sociales como la empatía y la paciencia.

Nunca sabemos el tipo de cliente al que nos tendremos que enfrentar por lo que, para dirigir nuestras acciones hacia el éxito, debemos asegurarnos de que hemos entendido su propuesta, y no olvidar que la firma del trabajo será nuestra. Por este motivo, entendemos que el enclave más difícil será, a veces, encontrar un punto medio entre sus exigencias y la coherencia estilística, por lo que, como comentábamos al principio de este punto, empatía y paciencia.

Elaborar un portfolio

Una imagen vale más que mil palabras, por ello, el portfolio es la seña del interiorista.

Podemos exponer durante horas, ideas sobre colores, texiles y diseños, pero, a menos que contemos con un portfolio de nuestros proyectos con el que los clientes vean lo que somos capaces de hacer, nuestros éxitos serán escasos y espaciados en el tiempo.

curso interiorista

Conocer legislación y códigos locales

Para ser interiorista, es importante conocer la normativa reflejada, por ejemplo, en el Código Técnico de la Edificación.

Aprender los conocimientos necesarios sobre saneamiento, accesibilidad o salubridad, entre otros, es una tarea que otorga a los diseñadores de interiores una ventaja frente a los decoradores.

Centrarte en el estilo del cliente

El hecho de que los interioristas contemos con formación y buen gusto no significa que nuestras propuestas puedan estar por encima de la de nuestros clientes. Nuestro trabajo debe ser en todo momento, ofrecer una variedad de estilos en la que, asertivamente, dirijamos al cliente hacia la opción de diseño más coherente con su propuesta y, al mismo tiempo, le permita sentirse satisfecho y al mando de sus decisiones.

Realizado por: Marta Calderón Cholbi
Tutora de Administración en Audiolís.

FacebookTwitter