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El término de desempleo cíclico es utilizado en macroeconomía para definir el desempleo causado por las fluctuaciones de la actividad económica de un país.

El desempleo cíclico se hace depender de los ciclos económicos por los que atraviesa la economía de un país en cada momento, cuando estamos ante una época de recesión o crisis el desempleo cíclico aumenta y cuando estemos en épocas de crecimiento y producción el desempleo cíclico se reduce.

Ciclos en la economía

Hay épocas en la economía marcadas por una reducción en las ventas y en la inversión, que obliga a las empresas a reducir su demanda de trabajadores y, como consecuencia se ven incrementados los despidos, así como el tiempo que ha de transcurrir desde que se produce ese despido hasta la consecución de un nuevo puesto de trabajo.

Las situaciones cíclicas de la economía española se han tratado de paliar a lo largo de los años con la puesta en marcha de medidas correctas y enfocadas a incentivar la propia actividad económica, como por ejemplo los mayores accesos a créditos, la concesión de subsidios, otorgar facilidades fiscales a las empresas a la hora de contratar o también a través, de la formación y capacitación de los jóvenes con bajo nivel  de cualificación, facilitándoles su inserción en el mercado laboral de una forma estable.

La economía española

Los analistas y expertos económicos aseguran que cuando hay una plena utilización de los recursos productivos hay un mínimo desempleo, es decir, cuando la actividad económica está por encima de su senda de crecimiento equilibrado, la brecha de producción es positiva y el desempleo cíclico negativo, por el contrario, cuando se encuentra por debajo de esa senda de crecimiento equilibrado la brecha de producción es negativa y el desempleo cíclico positivo.

Insisten en que ni la tasa de desempleo de equilibrio ni la senda de crecimiento equilibrado del producto interior bruto (PIB) son variables observables, siempre son estimadas con cierta incertidumbre, sometidas a profundos debates y discrepancias.

A lo largo del año 2019 y sobre todo en los dos últimos trimestres, han señalado la necesidad de impulsar nuevas reformas que aumenten el potencial de crecimiento, porque aseguran que si nuestro país sólo crece sobre una base de estímulos de demanda la situación no podrá sostenerse a medio y largo plazo.

Prudencia ante una posible desaceleración

A día de hoy escuchamos hablar de “una desaceleración de la economía” pero los españoles parece que aun la entendemos como una “noticia que nos viene del exterior”.

Es cierto que los analistas y expertos económicos tenían mejores previsiones para el tercer trimestre del año y que, finalmente se han quedado sorprendidos ante un crecimiento por debajo de lo esperado y un consumo privado más estancado.

Aun así, las previsiones para el año 2020 prevén que la desaceleración quede frenada en seco y se mantenga en los niveles actuales, es decir, que sigamos creciendo un poco por encima del 1,5% como cifra más que aceptable.

Las cifras más elevadas de paro en Europa se registran en España, la estabilidad en la economía ha traído cierta estabilidad en el empleo, pero aún estamos situamos en el 14% de tasa de paro, hablar de “desaceleración económica” y no de “recesión técnica” significa que podemos tener ciertas esperanzas de crecimiento y estabilidad que, traducidas al empleo significarán nuevas contrataciones y mantenimiento de las ya existentes.

Ciertas noticias económicas más alentadoras

Las buenas noticias para nuestra economía han venido de la mano de la demanda externa, las exportaciones casi se han duplicado y han contribuido en un 75% al crecimiento del PIB trimestral.

También lo hacen los datos de afiliación a la Seguridad Social que para el mes de septiembre han mostrado un crecimiento del empleo del 1,2% en tasa trimestral analizada.

Los analistas siguen apostando por un optimismo prudente pero no excesivo, aseguran que aunque las estimaciones en contabilidad sean volátiles la economía española ha demostrado ser competitiva y sólida para asegurarse un mayor recorrido, siempre que se den las circunstancias apropiadas y se adopten las medidas de reforma correctas.

Y para darse las circunstancias apropiadas la situación internacional no debería mostrar demasiados riesgos, y es cierto que todos seguimos pendientes de las consecuencias que pueden traer a la economía mundial la guerra comercial (aranceles) y tecnológica entre Estados Unidos y China, un brexit desordenado, o incluso nuestra propia incertidumbre política.

Insisten los expertos en que sólo la política monetaria no puede hacer que todo funcione, siempre debe haber importantes aportaciones desde la política fiscal (apostar por bajos tipos de interés) y desde la política estructural (desde el sector de la educación para capacitar y formar a nuestros jóvenes en determinados oficios).

Desempleo cíclico

Resultados del mes de septiembre

 El sector servicios es el protagonista del empleo bruto estacional, por este motivo en el mes de septiembre se ha vivido una pronunciada caída de afiliados a la Seguridad Social, un total de 38.800 afiliados menos que en el mes de agosto.

Pero, hay que hablar de moderación en esta cifra y lo podemos hacer gracias a los buenos resultados obtenidos en otros sectores productivos como la industria (8.600), la construcción (6.900) y, en mayor medida la agricultura (26.500 personas).

La estacionalidad vinculada al comercio y la hostelería explican el avance del desempleo en el mes de septiembre, que creció en 13.900 personas, sin embargo, si descontamos las fluctuaciones por causas de calendario y/o estacionales, el número de desempleados podríamos decir que fue el generalizado.

Repunte en la contratación

La cifra total de contratos firmados (indefinidos y temporales) en septiembre de 2019 asciende a 2.094.600 contratos, un 7,3% más que hace un año, aunque excluyamos el efecto de la estacionalidad y el calendario, se estima que la contratación ha aumentado en un 4,5% mensual, compensando el descenso registrado en el mes de agosto.

La cifra de contratos de formación firmados en septiembre de 2019 también asciende hasta llegar a los 2.110 contratos, resultado que también compensa el pequeño descenso registrado en el mes de agosto, en el que se firmaron 1.759 contratos.

El #DesempleoCíclico dependerá de los ciclos económicos por los que atraviesa la economía de un país, en épocas de recesión o crisis el desempleo cíclico aumentará y en tiempos de crecimiento el desempleo cíclico se reducirá… Clic para tuitear

La formación y capacitación de nuestros jóvenes

El problema del paro juvenil en nuestro país es estructural, es decir, el demandante de empleo no encuentra el perfil del trabajador que busca, hay personas dispuestas a trabajar pero sus habilidades no se ajustan a la nueva realidad que exige el mercado laboral.

Para reducir el desempleo estructural hay que ofrecer programas de capacitación que favorezcan la adquisición de nuevas habilidades, las ayudas de los gobiernos son fundamentales para poner en marcha estos programas, beneficiando con medidas fiscales a las empresas que estén dispuestas a colaborar en la formación de sus trabajadores.

Llevamos años en los que nuestro sistema educativo se está enfrentando a dos problemas fundamentales:

  • El alto índice de estudiantes que abandonan la escuela a una edad muy temprana, no finalizando sus estudios básicos tan necesarios para su correcto desarrollo profesional y personal.
  • La falta de apuesta por una formación técnica (aprender oficios).

Tener carencias en la formación dificulta a muchos jóvenes su acceso al mundo laboral, de hecho la tasa de paro “se duplica” en los jóvenes con un nivel de formación básico.

El contrato de formación

Durante años la utilización del contrato de formación caracterizado por la alternancia de la actividad laboral con la actividad formativa, ha sido la medida más correcta adoptada por los Gobiernos para formar y capacitar a jóvenes con bajo nivel de cualificación y facilitarles su inserción en el mercado laboral de una forma estable.

A través del contrato de formación estos jóvenes son dotados de una formación de la que carecen, permitiéndoles aumentar de forma efectiva sus oportunidades de empleo y, obtener un Certificado de Profesionalidad con valor de título oficial a nivel europeo.

La coyuntura laboral y económica de nuestro país ha convertido a este contrato en una verdadera apuesta por la empleabilidad, la cualificación y la estabilidad laboral para muchos jóvenes.

 

Regulación Normativa

 

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Photo by Isaac Smith on Unsplash

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Verónica Cruz

Veronica Cruz de Audiolís

Controller Jurídica en Audiolís. Abogada experta en laboral y fiscal.