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Hemos hablado con el presidente del Colegio de Graduados Sociales de Barcelona, Carlos Berruezo del Río sobre el mundo laboral incidiendo en la igualdad y la conciliación familiar y laboral.

PREGUNTA: Este año se están produciendo muchos cambios en el mundo laboral. Algunas medidas buscan proteger a los trabajadores, ¿se está consiguiendo?, ¿son necesarias medidas más estrictas?, ¿qué destacaría?

RESPUESTA: Los Reales Decretos-leyes 8/2019, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, y 6/2019 de igualdad laboral suponen un claro exponente de la dirección buscada por la política laboral desde el nuevo gobierno. Desde la equiparación de las condiciones en el ejercicio de los derechos y permisos por el nacimiento de un hijo, para ambos progenitores, a la obligatoriedad de redacción de planes de igualdad en las empresas de 50 o más trabajadores, la obligatoriedad del registro de control horario o la recuperación del subsidio de desempleo para mayores de 52 años.

Creo que el avance hacia una mejora de las condiciones de trabajo para las personas más desfavorecidas y vulnerables y las orientadas a la igualdad requieren de un especial impulso y compromiso, por parte de las administraciones, los sindicatos y las patronales.

Incidir en la reducción de la brecha salarial requiere la toma de medidas más efectivas, incluso des de la inspección y la coerción, con el objeto de corregir este tipo de conductas, algunas muy arraigadas en la praxis laboral.

P: La obligación de controlar las horas de los trabajadores ha generado mucha polémica. ¿Cree que ha funcionado en cuanto a regular las horas extra?, ¿qué nuevas normas cree que surgirán con esta recién estrenada obligación?

R: No, ya que muchas empresas ya tenían implantada esta práctica, al amparo de la exigencia sindical para realizar un control estricto y regulado de la cantidad y la calidad de las horas extras de los trabajadores.
La generalización de esta práctica puede permitir a trabajadores y empresas tomar consciencia de la necesidad de limitar la jornada laboral a las horas establecidas, y facilita, si se realiza con diligencia, evitar la mala práctica de extenderla. Por otro lado, si se gestiona bien, permite a las empresas una evaluación más precisa de su productividad vinculada al trabajo, lo que permite mejorar la eficiencia y la calidad de cada puesto de trabajo.

El problema es que, muy probablemente, para muchos trabajadores y empresas, esta obligación constituye una simple formalidad, en lugar de explorar la posibilidad que ofrece como herramienta informativa.

P: Según la Asociación Nacional de Trabajadores Autónomos en estos seis meses hay una ralentización del crecimiento de los autónomos, ¿a qué se debe? ¿es el aumento de la cuota de autónomos la causa?, ¿existe miedo real a emprender?, ¿qué cree que se debería hacer ante esto?

R: Creo que la ralentización no debe atribuirse al aumento de cuota, lo que no significa que no sea necesario explorar nuevas fórmulas que faciliten y ajusten las cuotas de autónomos a los ingresos efectivos, así como mejorar las bonificaciones de los profesionales que empiezan con proyectos emprendedores.

Creo que la caída en el número de autónomos deriva principalmente de elementos estructurales de la situación económica. Este es paralelo a la ralentización en el crecimiento de la economía española en este mismo semestre.

No obstante, creo que una sociedad emprendedora es esencial para impulsar una economía más dinámica y más innovadora. Por ello creo que hay que generar estímulos para potenciar el emprendimiento, y no pasa sólo por mejorar las condiciones de cotización. Son imprescindibles medidas que simplifiquen la gestión administrativa, el favorecer el acceso a financiación, la creación de entornos colaborativos que permitan generar sinergias entre los nuevos emprendedores, etc.

Creo que el avance hacia una mejora de las condiciones de trabajo para las personas más desfavorecidas y vulnerables y las orientadas a la igualdad requieren de un especial impulso y compromiso, por parte de las administraciones, los sindicatos y las patronales.

P: Con respecto a los autónomos, se recomienda que aun estando en período de vacaciones se siga pagando las cuotas para evitar la pérdida de bonificaciones y ayudas. ¿No es también esto una traba para las personas que plantean emprender?

R: Los profesionales autónomos responden a casuísticas muy complejas y difíciles de generalizar. Una cosa es lo recomendable y otra la capacidad de abordar las cuotas en periodos de baja actividad y, por tanto, de ingresos.

Creo que hay que aprovechar la altísima capacidad de gestión de datos e información que hay hoy en día, ser capaces de establecer mecanismos que ajusten las contribuciones a la realidad específica. Creo que en un futuro próximo se tendría que poder personalizar y adaptar cada criterio de aportación a la situación individual de cada profesional autónomo. Avanzar en este sentido es mejorar las condiciones en el ejercicio como autónomo de una actividad.

P: Cada vez más los jóvenes apuestan por la formación profesional como opción para acceder al mercado laboral. ¿Por qué es tan importante tener experiencia laboral y saber un oficio antes de entrar al mercado laboral?

 R: La transformación de los grados formativos son una buena vía para la incorporación de los jóvenes en el mercado laboral.

La apuesta por la formación profesional dual se ha demostrado muy efectiva en países como Alemania. Corresponsabilizar a las empresas y al centro educativo en la formación de la persona es clave, ya que compagina el conocimiento teórico con su aplicación. Además, va mucho más allá de las tradicionales prácticas, ya que las empresas imparten contenido formativo con valor curricular y, por otro lado, pueden adaptar el currículum académico a sus necesidades.

Creo que la generalización de este formato es óptima, ya que permite que de forma progresiva se integren la adquisición de conocimiento y las habilidades profesionales, con el ejercicio de una profesión.

Se ha demostrado que facilitar la conciliación laboral y familiar no está reñido con la productividad, al contrario, la mejora y, por tanto, la competitividad. Por ello cualquier medida que favorezca la conciliación ha de ser bienvenida.

P: En la misma línea, el contrato de formación es el único bonificado que existe ahora mismo. ¿Cómo están reaccionando las empresas al hecho de que se quiten el resto de contratos bonificados?

R: Creo que se da mucho peso a las decisiones empresariales en función de las condiciones normativas de la contratación laboral. Hoy en día, el mercado laboral es un factor más de la competitividad de las empresas, pero ya no es el más importante en la mayoría de ellas. El desarrollo tecnológico o la digitalización de procedimientos son tanto o más relevantes, y si no, lo serán de forma inmediata.

Sí que considero que las empresas necesitan una cierta estabilidad respecto a la regulación laboral para disponer de un marco competitivo lo más estable posible en este punto. Este clima ha de permitir centrar esfuerzos y recursos en la mejora tecnológica y la adaptación a la digitalización de procesos.

P: Otras de las medidas nuevas de este año es el aumento del permiso de paternidad para hombres o la posibilidad de que los trabajadores soliciten una jornada adecuada. ¿Es real que se está trabajando poco a poco por compatibilizar el trabajo con la vida real?

R: Se ha demostrado que facilitar la conciliación laboral y familiar no está reñido con la productividad, al contrario, la mejora y, por tanto, la competitividad. Por ello cualquier medida que favorezca la conciliación ha de ser bienvenida.

Si el trabajador está a gusto en la empresa, la productividad del mismo suele ser mejor.

Incidir en la reducción de la brecha salarial requiere la toma de medidas más efectivas incluso desde la inspección y la coerción Clic para tuitear

P: Como experto en esta materia ¿qué queda aún por hacer?

R: Creo que el cambio más importante ha de ser cultural. Provenimos de una tradición en la que se premia el presencialismo respecto a la competitividad, y productividad. Esto está cambiando, aunque lentamente.

Por ejemplo, el ajuste horario a nuestra realidad geográfica, supondría adelantar una serie de hábitos, entre ellos anticipar el fin de la jornada laboral. O medidas como ofrecer más libertad para compactar las jornadas laborales y hacerlas más intensivas. Para todo ello, es necesario pasar de medir el trabajo en fracciones de tiempo, a medirlo en criterios de competitividad y por objetivos específicos.

P: . Por último, Carlos, ¿cuál es el papel de los graduados sociales en esta actualidad cambiante que estamos viviendo en 2019?

R: La celeridad de los cambios normativos como económicos y sociales que afectan al mundo del trabajo nos convierten en profesionales imprescindibles para ayudar a transitar a trabajadores, autónomos y empresas, por la complejidad del ámbito laboral. Por ello, desde la especialización, los graduados y graduadas sociales ejercemos un papel fundamental en la gestión de las relaciones laborales.

A nuestra gran capacidad y formación para descifrar esta complejidad, hay que sumarle que somos un colectivo en permanente contacto con la realidad, ya que en nuestro día a día participamos de las decisiones de muchas empresas y trabajadores. Por ello, puedo concluir que somos un colectivo profesional de gran futuro.

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Marta Pérez

Dale un tema y moverá el mundo. Redactora de contenidos de Audiolís en base a normativa, legislación y todo aquello que pueda resultar de interés para el mundo empresarial. Un todoterreno muy singular :)