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Actualmente, surge la pregunta sobre si las empresas pueden obligar al trabajador a vacunarse contra la COVID-19. Sobre esta cuestión es necesario aclarar que no se trata de un caso recogido en la prevención de riesgos laborales. Por tanto, es necesario realizar matizaciones para responde a esta pregunta que posiblemente se planteará en muchas empresas durante los próximos meses.

Vacuna obligatoria, ¿sí o no?

Una vez que ha comenzado la vacunación contra la Covid-19 de forma masiva en nuestro país, surge la duda de establecerla como una medida obligatoria. La pandemia ha entrado en el día a día de todos los centros de trabajo pero no con la misma probabilidad. Hay empresas, sobre todo en el ámbito sanitario, donde la COVID-19, como el resto de enfermedades infecciosas, es un riesgo profesional porque los trabajadores están expuestos de forma continua a pacientes que tienen COVID-19. En el resto de empresas, estamos hablando de un riesgo pero no calificado como un riesgo profesional.

Por tanto, hay que hacer una diferencia entre aquellas empresas del sector sanitario donde la COVID-19 puede ser un riesgo profesional de aquellas otras donde no surge del riesgo profesional sino del contacto con cualquier persona como podemos tener cualquiera de nosotros fuera del ámbito empresarial.

La intención del Gobierno central es alcanzar el verano con el 70% de la población vacunada para conseguir la llamada “inmunidad del rebaño”.

La vacunación afecta a derechos fundamentales

Desde el punto de vista jurídico, la obligatoriedad de la vacunación es una materia que afecta a derechos fundamentales, en concreto a la intimidad y la integridad física, recogida en el artículo 15 de la Constitución. ¿Pero realmente me puedo negar a la vacunación? Y es que aquí es necesario recordar que los derechos fundamentales tienen el límite también en el interés general, el orden público y la salud. Por tanto se trata de una pregunta que no tiene una respuesta clara.

¿A qué están obligadas las empresas?

De cara a la Inspección de Trabajo, las empresas están obligadas a cumplir una serie de requisitos para evitar la propagación del virus. En concreto, tener a disposición del trabajador mascarillas, gel hidroalcohólico, establecer la adecuada ventilación y mantener la distancia de seguridad entre los puestos de trabajo. Además, la organización de la empresa debe establecer de forma correcta los turnos de trabajo para que no coincidan unos trabajadores con otros.

Una cuestión de las autoridades sanitarias

Todo lo demás, como la obligatoriedad de vacunarse contra la COVID-19, es una cuestión médica y de las autoridades sanitarias. Si por parte de la empresa se establece un protocolo COVID para determinar cómo se van gestionar los contagios por los trabajadores, eso no es competencia que se vaya a vigilar por parte de la Inspección de Trabajo, en todo caso será en el ámbito de las autoridades sanitarias.

También puedes acceder a la web de Ministerio de Sanidad donde podrás ampliar la información relacionada con el Programa de Vacunación para resolver algunas dudas.

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¿Puede la empresa no contratar por no estar vacunado?

El hecho de no contratar a trabajadores por no vacunarse sería más planteable en empresas donde existe el riesgo de enfermedad profesional. En los demás supuestos es muy discutible. Además, hay que tener en cuenta que el trato debe ser el mismo que a los trabajadores que están en la empresa si no se quieren vacunar.

El despido por no vacunarse es más planteable donde se trabaje con pacientes COVID-19. En todo caso hay que aplicar reglas de proporcionalidad en el poder de dirección tal como establece jurisprudencia: avisar y amonestar previamente, no despedir
directamente.

En última instancia, el juzgado resolverá la situación si hay reclamación. Si no hay causa, será más despido nulo por afectación de derechos fundamentales que despido improcedente.

¿Cuál es la situación en otros países?

En el caso de Reino Unido, por ejemplo, están proliferando las empresas proclives a no contratar a aquellos trabajadores que se nieguen a recibir la vacuna. Los contratos que recogen esta cláusula, conocidos bajo el nombre “No jab, no job”, se están barajando para nuevas contrataciones e incluso para trabajadores ya contratados. Una situación que ya está generando polémica porque la medida puede incurrir en una clara discriminación.

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Esther Lara

Esther Lara

Especialista en realizar contenidos sobre formación, empleo, así como información del ámbito laboral y legal de obligado cumplimiento para empresas.