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Desde diciembre de 2020 no queda justificada la limitación temporal de los contratos de trabajo en atención a los contratos mercantiles de las empresas, es decir, el contrato por obra o servicio no tiene que ajustar su duración a la de la contrata.

El carácter excepcional al que debe atender el contrato para obra y servicio encaja difícilmente en aquellas empresas que ofrecen servicios a terceros y el grueso de su actividad no tiene carácter excepcional.

El Tribunal Supremo considera que, si toda la actividad empresarial consiste en desarrollar servicios para terceros, no sería lícito acudir al contrato temporal por obra y servicio y mantener sujeta a la plantilla a un régimen de indeterminación en sus relaciones laborales.

Concretamente, nos basamos en esta doctrina del Tribunal Supremo:

Si desde el año 2000 el trabajador ha encadenado sucesivos contratos por obra y servicio, prestando el mismo servicio de forma ininterrumpida y sin alteraciones, es difícil aceptar que esta relación laboral pueda tener un carácter meramente temporal.

Seguir permitiendo la supeditación a cada contrata, significaría seguir consintiendo el estancamiento de las relaciones laborales en un espacio temporal y funcional limitado.

¿Qué situación ha generado esta modificación doctrinal?

Desde el 1 de marzo del 2000 hasta agosto de 2015, el trabajador vino encadenando contratos de trabajo de duración determinada y hasta fin de obra vinculados a contratas sucesivas, siendo sus contratos modificados en atención a esas sucesivas adjudicaciones de la misma empresa principal a la empleadora, todos de idéntica configuración.

Prestó sus servicios durante más de quince años, llevando a cabo la misma actividad y para la misma empresa cliente.

El propósito defendido por el trabajador es que todos estos contratos de trabajo temporal se consideraran fraudulentos y, por ello, que su despido fuese declarado improcedente, apreciándose fraude de ley en su contratación temporal.

Sin embargo, para la empresa empleadora y a su vez recurrente, los contratos para obra o servicio no podían ser considerados en fraude de ley, porque siempre estuvieron supeditados al contrato mercantil mediante el cual se prestaban los servicios en la central térmica o empresa principal.

Se denuncia por parte de la empresa la infracción de los arts. 15 y 49.1 c) ET, sosteniendo que, la contratación mercantil de la empleadora con la empresa principal identifica la obra o servicio y justifica la temporalidad del vínculo laboral con el trabajador.

La empresa recurrente sustenta su defensa en la Jurisprudencia que, desde finales de los años 90, ha venido admitiendo que el contrato por obra o servicio determinado pueda ajustar su duración a la de la contrata.

¿Qué doctrina ha mantenido el TS durante dos décadas?

El Tribunal Supremo durante 20 años ha admitido la celebración de contratos para obra o servicio de una contrata de la empresa con otra empresa que actúe como cliente, a efectos de justificar la duración temporal del contrato de trabajo, aunque su celebración no estuviera expresamente prevista en el convenio colectivo.

Se aceptaba, que estuviéramos ante un límite temporal previsible en la medida en que el servicio se prestaba por encargo de un tercero y mientras éste se mantuviera.

Significa que, para el Tribunal Supremo era correcta la vinculación de la duración del contrato por obra o servicio a la duración de la contrata, siendo la finalización de ésta la causa válida de extinción de aquél.

No obstante, también es cierto que, el Tribunal Supremo siempre exigió los siguientes extremos:

  1. Que, con anterioridad a la finalización de la obra o servicio pactada, no pudiera extinguirse el contrato por decisión unilateral de la empresa contratista/empleadora.
  2. Que, la reducción del objeto de la contrata por asumir la empresa principal parte del mismo no justificara la finalización del contrato.
  3. Que, la resolución parcial del encargo de la empresa cliente no justificara la finalización del contrato.
  4. Que, aunque pudieran producirse modificaciones en la contrata la relación laboral debía mantenerse sin alteraciones, mientras la contrata estuviese atribuida al mismo contratista.
  5. Rechazar que, un contrato de trabajo pueda continuar siendo considerado temporal cuando: “La expectativa de finalización del mismo se torna excepcionalmente remota dado el mantenimiento inusual y particularmente largo de la adscripción del trabajador a la atención de las mismas funciones que se van adscribiendo a sucesivas modificaciones de la misma contrata inicial. Se excede y supera así la particular situación de la mera prórroga de la contrata, desnaturalizando la contratación temporal y pervirtiendo su objeto y finalidad”.

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¿Qué problemática se plantea en este caso?

La calificación del contrato de trabajo desde la óptica de su duración.

Se suscita la cuestión de la naturaleza de una relación laboral que, acogida a la modalidad contractual de obra o servicio determinado, busca su justificación de delimitación en el tiempo en atención a la existencia de un vínculo mercantil de la empresa con un tercero.

¿Qué es un contrato temporal para la Jurisprudencia de la Sala Cuarta?

Tratándose del contrato de trabajo para obra o servicio determinado, la Sala Cuarta del Tribunal Supremo considera que es necesaria la concurrencia simultánea de los siguientes elementos:

  • Que la obra o servicio que constituya su objeto, presente autonomía y sustantividad propia dentro de lo que es la actividad laboral de la empresa.
  • Que su ejecución, aunque limitada en el tiempo, sea en principio de duración incierta.
  • Que en el contrato se especifique e identifique, con precisión y claridad, la obra o el servicio que constituye su objeto.
  • Y que, en el desarrollo de la relación laboral, el trabajador sea normalmente ocupado en la ejecución de aquélla o en el cumplimiento de éste y no en tareas distintas.

¿Considera el Tribunal Supremo que se ha respetado la propia naturaleza del contrato temporal?

En el caso que nos ocupa, el pleno de la Sala Cuarta de lo Social considera por unanimidad que, ha desaparecido la esencia de la causa del contrato por obra o servicio, al no encontrarnos ante una obra o servicio con sustantividad propia.

Defiende que ya no estamos ante una relación de carácter temporal, en base a la desnaturalización de la causa que la justifica.

El Tribunal Supremo considera que, si toda la actividad empresarial consiste en desarrollar servicios para terceros, no sería lícito acudir a este tipo de contrato temporal y mantener sujeta a la plantilla a un régimen de indeterminación de las relaciones laborales.

Tenemos que pensar que se trata de una sucesión de contratos por obra y servicio, celebrado el primero de ellos en el mes de marzo de 2000, para la prestación de los mismos servicios ininterrumpidos y sin alteraciones, por lo que resulta difícil aceptar que esta relación laboral sea de carácter temporal.

Conclusiones

Para la Sala Cuarta del Tribunal Supremo en este tipo de actividades ya no es posible seguir apreciando ni la autonomía ni la sustantividad que define para el contrato de obra o servicio el artículo 15.1 a) ET, porque el objeto de la contrata es, precisamente, la actividad ordinaria, regular y básica de la empresa.

El grueso de la actividad de la empresa empleadora no tiene el carácter excepcional al que el contrato para obra o servicio atiende.

Es cierto que este tipo de empresas reciben encargos de terceros, pero la mayor o menor duración de los mismos ya no puede seguir vinculándose a la nota de temporalidad del contrato para obra o servicio.

De seguir permitiendo la supeditación a cada contrata, se seguiría consintiendo el estancamiento de las relaciones laborales en un espacio temporal y funcional limitado, poniendo en peligro las garantías que busca el Derecho de la Unión Europea, pues la existencia de contratos indefinidos se vuelve anecdótica en lugar de ser la forma más común de relación laboral, que contribuye a la calidad de vida de los trabajadores y a la mejora en su rendimiento.

Referencia normativa

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Verónica Cruz

Veronica Cruz de Audiolís

Controller Jurídica en Audiolís. Abogada experta en laboral y fiscal.